Poco más puedo añadir al manifiesto en defensa del orden constitucional de UPyD. Ahí está expresado con claridad diáfana cómo la democracia de nuestro país está amenazada, en jaque. Ciertamente hay políticos que están “levantando fronteras artificiosas en nombre de mitos y prejuicios que encubren turbios intereses e impiden la regeneración de la política democrática”.
Todo sería mejor si hubiese políticos honestos, con principios, con la grandeza suficiente para reconocer que el sistema constitucional actual, cuestionado y hasta despreciado por los nacionalistas, es precisamente fruto de una voluntad conciliadora e integradora. Es cierto que la historia de nuestro país podría haber sido diferente; es cierto que la Corona de Aragón podría haberse constituido en una potencia hegemónica en el XV, pero no fue así; los intentos golpistas de los 80 podrían haber destruido nuestra incipiente democracia, pero no fue así.
Mientras tanto, tenemos el país hecho unos zorros: la economía destrozada, la iniciativa empresarial asfixiada por un sistema decimonónico, una corrupción asfixiante, un gentilismo político propio de países subdesarrollados, etc.
Los españoles, los ciudadanos españoles, tenemos una oportunidad de vivir en democracia, en paz, en prosperidad, una oportunidad para crecer como personas, vivir en libertad, rotular nuestras tiendas en chino, en japonés, en lo que nos de la gana, hablar en el idioma que nos de la gana, perseguir nuestros sueños, poder elegir la educación para nuestros hijos, …
Se buscan políticos honestos y valientes. ¿Conocéis a alguno?






No. No conozco a ninguno ni a ninguna.